Armada es la de España y el resto se ha de identificar
Análisis

Armada es la de España y el resto se ha de identificar

Armada
Dos F-100 de la Armada. Foto: Carlos Delgado.
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(Especial 'El camino de los héroes' para infodefensa.com) Armada es la española, depositaria de una tradición que deriva del origen histórico de la conformación de armadas para la defensa de la Carrera de Indias.

Sin embargo, si uno va a buscar respuesta sobre este asunto al diccionario de la Real Academia Española, puede llevarse un disgusto, pues otorga al término armada la definición de “conjunto de fuerzas navales de un Estado”, o también “escuadra o conjunto de buques de guerra” y por tanto puede uno pensar que efectivamente el término en cuestión necesita de su gentilicio para referirse a una u otra armada.

Con todo esto, sería «diccionariamente» correcto decir, armada británica, armada estadounidense o armada danesa, además de armada de Colombia o efectivamente armada española, pero aceptar esto es como poco de un mal gusto insoportable con pena de leva forzosa.

Si uno se va a la Constitución Española encontrará en su articulado que las Fuerzas Armadas están compuestas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire. A ninguno de ellos le precede el término Real y a ninguno le sigue el gentilicio español, española.

¿Por qué entonces lo de Armada Española?

Por un complejo de inferioridad. Algo parecido a lo que ha pasado con el quinto centenario de la vuelta al mundo, que si uno es corporativo con el gobierno, deberá decir casi de carrerilla la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano en un intento de querer agradar… a nadie diciendo tal disparate.

Se adoptó el término Armada Española por complejo de inferioridad, o mejor dicho, por querer quitarse de encima algún supuesto estigma imperial que pudiera molestar a no se sabe quién, tratando el término armada como un genérico al que hay que apellidar equiparando así, a la española, de igual a igual con las armadas de Hispanoamérica cuyos lazos culturales hermanan con la nuestra. La de Colombia, la de Chile, la de Argentina, etc, buscando una equidistancia entre la evocación de glorias pasadas y un plano de igualdad histórica con el resto, por si acaso alguien se ofende.

Es mundialmente conocido que la Armada española es la Armada, tanto como que la Royal Navy es la británica, o que la Navy, a secas, es la marina de los Estados Unidos de América. Y es por eso, que la propuesta del cambio de nombre surge de la propia Armada, del ajema como cabeza de la institución en identificar a la española como la auténtica y genuina Armada, y no al revés, de un intento del gobierno en sustraer el apellido español (al menos no en este caso).

La polémica, artificial a todas luces, sobre el cambio del nombre corporativo de Armada Española a simplemente Armada, se puede extender en función del tiempo que se tenga para un café, porque toda discusión a tal efecto es propia de conversación en un café o barra de bar y con buena compañía a poder ser.

Mientras tengamos tiempo para ese café, hagamos un breve repaso por la Historia.

Volvamos a la acepción de Armada, pero vayamos a la que se encuentra en el volumen V "A la mar madera" de las Disquisiciones náuticas de Cesáreo Fernández Duro y que dice:

Armada estuvo entendida antiguamente cuando pocos navíos se disponían y juntaban para pelear, y flota cuando eran muchos. Así consta en la ley 24, tit. IX part. II de las Partidas; pero después con más propiedad se llamó armada la que se compone de navíos de guerra y flota, la de los que son de mercancía, […] y esto es lo que se practica al presente.

Así pues, durante todo el siglo XV, XVI y especialmente durante el siglo XVII se tendrá por costumbre leer sobre tal o cual armada. Por ejemplo, la armada real de la guardia de la carrera de las Indias, más conocida como armada de galeones; la armada de avería, la armada de la Mar Océano, la armada de Barlovento, la armada de flotas de Tierra Firme o las referencias archiconocidas de la armada Invencible o la Contraarmada.

La conformación de dichas armadas vino fundamentalmente por la necesidad de escoltar y dar protección a las flotas que provenían de América, por eso la gran mayoría de ellas operaban en el Atlántico, las Antillas, el Caribe, el Cantábrico y el Estrecho, y por eso hoy, las marinas iberoamericanas que mantienen un fuerte lazo cultural con sus raíces hispanas, especialmente en cultura naval, también se las conoce como armadas, pero debiendo especificar en este caso, aquí sí, su nacionalidad. Así por ejemplo, la armada de Colombia, la armada Argentina o la armada de Chile como ya se ha dicho.

¿Y qué pasa con Hispanoamérica?

Alguien podrá decir, ¿oiga, y la marina de Perú o la de Méjico o la de Brasil? Ciertamente, aunque Perú y Méjico son países propios de Hispanoamérica su tradición naval bebe de las influencias francesas y especialmente estadounidenses. Brasil, claramente de Portugal, que tradicionalmente está muy próximo a los británicos.

También hubo armadas en el Pacífico, es el caso de la armada del Mar del Sur, pero fueron las que menos. La ruta del Galeón de Manila, que sería la ruta que justificaría la formación de armadas a semejanza de las creadas para la carrera de Indias, no dio lugar a ellas por las grandes distancias entre Filipinas y América y tan solo en momentos puntuales se decidió escoltar con buques de la Armada dicha ruta.

Sin embargo, no se usa el término armada cuando se hace referencia a la reunión de galeras, ni las del Mediterráneo, ni las del Atlántico, y generalmente la documentación que uno puede consultar hace referencia a la agrupación de galeras con el término de escuadra, salvo una excepción: La Armada de la Santa Liga, que fue la escuadra de galeras comandada por don Juan de Austria en la Batalla de Lepanto.

La cuestión viene ahora, la Armada en singular, la Real Armada, cuyo padre fue José Patiño Rosales, verdadero impulsor de la marina por aquella época, cuando a principios del siglo XVIII y después de la guerra de Sucesión, unifica los bajeles del rey que daban protección a las flotas que navegaban en conserva (método éste original español, conocido después como convoy) provenientes de la carrera de Indias e identifica únicamente aquellos, los de propiedad del rey, como Real Armada.

Galeones

¿Qué se quiere decir con todo esto? Que el término Armada es un término propiamente español para definir un conjunto de barcos armados para ofrecer escolta o combate. Que los primeros en utilizar el sistema de armadas para dar protección a las diferentes flotas mercantes, provenientes de América principalmente, fueron los españoles, la marina de Castilla primero y la Real Armada después y por eso hoy que se quiera identificar a la Armada española como Armada.

Las armadas hispanoamericanas, cuyas tradiciones navales beben de la influencia hispánica, de aquellas que operaban en América, el Caribe y las Antillas, utilizan también el término armada y al igual que aquellas, estas también tienen que apellidarse para darse a conocer y no confundir unas con otras.

¿Qué ocurre con el término marina?

Nada en absoluto. Es un término perfectamente válido, así pues, se tiene la marina mercante, la marina deportiva o la marina de guerra. Sin embargo, es un término usado en España para las marinas extranjeras en general y para las de corte anglosajón en particular, salvo como ya hemos dicho, aquellas hermanadas con la nuestra.

El término marina, navy, es de influencia británica. En España se acuñó el término especialmente a partir de la mitad del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. Cuando la hegemonía de los mares pasa a manos de los británicos (y estadounidenses después) y su cultura naval se propaga y prevalece. Tratados, técnicas, uniformidad, la coca en el empleo y divisas… y por supuesto el término marina se consolidan en medio mundo, también en España. Ejemplo y contra ejemplo de todo esto son los apellidos en estas dos instituciones: el Real Observatorio de la Armada (1751) y la Revista General de la Marina (1877), siglo XVIII y XIX respectivamente.

Más ejemplos del término marina. El Cuartel General de la Armada que fue entregado a la institución el 16 de julio de 1928 como ministerio de Marina. Otro, más comercial si se quiere, allá por mediados del siglo XX, es la famosa frase de reclutamiento ¡muchacho, la marina te llama! Y como toda regla tiene su excepción también encontramos instituciones de esa época en la que el término Armada se mantiene, es el caso del Colegio de Huérfanos de la Armada (1910).

¡Muchacho, la marina te llama!

En fin, se nos acaba el café, y agotamos los últimos estertores de esta polémica artificial resumiendo lo que la charla dio de sí, esto es, poner de manifiesto lo apropiado de dirigirse a la marina de guerra española como Armada, que la supresión de española no responde a ninguna claudicación, ni movimiento antiespañol auspiciado por el gobierno, más bien al contrario. Que se pueden encontrar armadas en países hispanoamericanos pero que deben apellidarse para distinguirse y resaltar la conveniencia de llamar marinas a todas aquellas extranjeras, especialmente las anglosajonas, porque Armada es la española y el resto… no han tenido esa suerte. 


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