Clausewitz en un conflicto asimétrico (y2)
Análisis

Clausewitz en un conflicto asimétrico (y2)

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(Especial 'El camino de los héroes' para infodefensa.com) Conflicto asimétrico. Concepto y evolución

De manera general, ya lo hemos visto en otras entradas al blog, se puede consensuar que un conflicto es asimétrico cuando coexisten una serie de características que hacen que su tratamiento sea diferente a cualquier tipo de enfrentamiento convencional. Dichas características son:

El enfrentamiento ha de ser contra un enemigo difuso, fácilmente mimetizable entre los no combatientes. La estrategia defensiva de una guerra de desgaste frente a un enemigo tecnológicamente superior hace que los combatientes deban esconderse y permanecer ocultos en montañas, cavernas, túneles… Las guerras de Vietnam y de Afganistán son claros ejemplos de ello.

El enfrentamiento no es únicamente entre combatientes, sino que en la lucha se encuentran civiles armados o de difícil identificación militar. La guerra de guerrillas, vista desde el plano social, consiste en una organización de parte de la sociedad cuyo propósito esencial es el de provocar costes al enemigo evitando una confrontación directa. Se trata de eliminar no su capacidad de atacar sino su voluntad de hacerlo. Es este un punto clave en la relación que se quiere remarcar entre las teorías de Clausewitz y los modelos de conflicto asimétrico y que ya hemos visto más arriba de esta entrada.

La guerra de guerrillas dificulta la identificación del enemigo, dificulta la identificación de soldados, combatientes, milicianos y civiles y de hecho este tipo de enfrentamiento no proporciona seguridad a la población civil, al contrario, pero proporciona un desgaste y unos costes excesivamente caros para el adversario, ejemplo de ello fue la guerra de Vietnam.

La superioridad numérica o tecnológica de alguna de las partes no supone una ventaja en sí misma. La tecnología como parte de la doctrina estratégica no supone una ventaja competitiva en la consecución de victorias en los conflictos asimétricos. No supuso una ventaja para los estadounidenses en la Guerra de Vietnam ni tampoco lo fue para los soviéticos en Afganistán.

Por último, el factor global. La globalización tan característica de este tiempo, donde las consecuencias del conflicto repercuten de un modo u otro a nivel mundial. Cualquier acción o resultado producido en este tipo de enfrentamientos tiene una repercusión global.

La globalización como característica de los conflictos asimétricos queda garantizada y ejemplificada en las grandes ligas y coaliciones que forman parte en la lucha contra el terrorismo internacional. Un enemigo global, requiere respuestas globales, soluciones globales y las afecciones en una parte del globo repercuten en la otra.

El desarrollo de las comunicaciones, sobre todo en la última parte del siglo XX y el crecimiento desproporcionado de las redes sociales o internet como elemento comunicador desde los primeros años del siglo XXI, han hecho que los conflictos sean vividos casi en directo. Un elemento éste, huérfano de las teorías de Clausewitz por razones obvias.

El conflicto asimétrico, al igual que el convencional, ha ido evolucionando y en estos últimos años la transformación del conflicto ha dado lugar principalmente a dos nuevos tipos de conflicto muy relacionados que merecen la pena describir: el conflicto híbrido y la guerra irrestricta.

En realidad, la guerra híbrida hace referencia casi en exclusiva al enfrentamiento Rusia-OTAN, aunque no es exclusivo. Las características más relevantes que hace que un conflicto lleve el apellido “híbrido” son:

  • Intervención de fuerzas regulares e irregulares.
  • La contienda se desarrolla en términos ambiguos de la realidad.
  • Uso de armas convencionales y tácticas irregulares.
  • El terrorismo y el comportamiento criminal es algo usual.
  • Casi siempre hay un estado detrás.
  • Movilización de gran cantidad de tropas en poco tiempo en una zona concreta.
  • Uso preponderante de las nuevas tecnologías y la ciberguerra.
  • Los niveles estratégicos, tácticos y operativos están diluidos.
  • Faceta multidimensional.
  • Guerras en zonas urbanas o semiurbanas.

Cabe destacar que el objetivo de la guerra híbrida no es tanto neutralizar al enemigo como desestabilizar a un estado consolidado y democrático de la manera más eficaz y barata posible polarizando a la sociedad (clara identificación de los postulados de Clausewitz en cuanto al principio de polaridad y el desgaste).

Si la guerra híbrida es propia o involucra el escenario europeo, EE UU y Rusia, el conflicto irrestricto comparte esos mismos rasgos, los hace mucho más sofisticados y los involucra en el contexto de China-EE UU Vertiente Atlántica y Pacífica respectivamente.

Los primeros en hablar de guerra irrestricta fueron los coroneles chinos Quiao Liang y Wang Xiangsui indicando que la primera regla sobre la guerra irrestricta es que no hay normas, nada está prohibido.

El fundamento de este tipo de conflicto es la exagerada confianza que tienen los estados en la tecnología y la incapacidad de definir realmente sus verdaderas amenazas.

Se podrían incluir como características, las siguientes:

  • Trasciende los límites de las dimensiones y métodos militares y no militares.
  • La globalización y la dependencia tecnológica forman parte del engranaje.
  • Atenta a las relaciones cotidianas de la vida diaria de la gente común.
  • El campo de batalla está en todas partes.

Y un largo etcétera, llegando incluso el adversario a no saber si quiera si está siendo atacado.

La novedad en este tipo de conflicto frente a otros, es ver cómo la violencia militar desciende a la vez que aumenta la violencia y beligerancia en el ámbito tecnológico, económico, comercial y político.

Clausewitz en el nuevo escenario

La visión clausewitziana de la supremacía militar como elemento primordial en las victorias de las guerras convencionales no explica la realidad de los enfrentamientos asimétricos. Sin embargo, sí se han identificado aspectos transcendentes en las teorías de Clausewitz que guardan una relación muy estrecha con los nuevos modelos de enfrentamiento y otras que, de una manera más indirecta también guardan cierta relación.

Tras el análisis hecho de la obra De la guerra, se ha alcanzado a relacionar al menos cinco puntos clave o aspectos válidos que identifican una correcta teorización y similitudes entre las enseñanzas de Clausewitz y el modelo de guerra asimétrica.

El primer punto identificado hace referencia a lo más nuclear del conflicto, su esencia, y que Clausewitz identifica como una singular trinidad: odio-enemistad-violencia primigenia y que está en consonancia con el modelo de conflicto que desarrolla Galtung. El paralelismo en este caso viene determinado por la siguiente terna: incompatibilidad-actitud-conducta.

La incompatibilidad, en este caso como el odio, es la situación crítica subyacente entre las partes de un conflicto. Aquello identificado como lo irrenunciable de cada uno de las partes y por lo tanto, chocan frontalmente. La actitud, la enemistad en el caso de Clausewitz, hace referencia a la carga emocional de las partes y a su percepción de la realidad, que está íntimamente relacionada con la voluntad, la voluntad de ser, estar o querer. La relación de la voluntad con la actitud da como resultado la conducta que esta puede ser violenta o no y que Clausewitz ya la supone violenta, violencia primigenia.

En segundo lugar, el papel principal que juega la política en los conflictos asimétricos. Se ha visto la identificación que hace Clausewitz entre el objetivo de la política y el desarrollo de la guerra. Cuanto menor es el objetivo político, menor serán los recursos militares que se destinarán a la consecución de dicho político. Toca Clausewitz un aspecto muy sensible sobre la consecución de objetivos y victorias y porqué hoy en día a las grandes ligas o coaliciones internacionales les cuesta alcanzar la victoria cuando la guerra se desarrolla en circunstancias asimétricas.

Andrew Mack, en un artículo publicado por la universidad de Cambridge titulado Por qué las grandes naciones pierden las guerras pequeñas: la política del conflicto asimétrico, hace mención precisamente a este problema planteado. La relación que hace Clausewitz de cuanto menor es el objetivo político, menor serán los recursos militares, Andrew Mack lo engloba en lo que él denomina interés relativo y que se resume en la falta de interés real que un gobierno tiene en ganar un conflicto. La falta de interés es mayor cuanto más lejos de las fronteras se dé el conflicto y la supervivencia no dependa de ello. Esto hace que la política al respecto sea vulnerable y por lo tanto alguien ajeno al gobierno, por ejemplo perteneciente a las élites sociales, pueda doblegarlo para la consecución de unos objetivos iniciales diferentes.

Si en un conflicto asimétrico identificamos a una coalición internacional como el actor fuerte y a un grupo de insurgentes como el actor débil, el interés por ganar es absoluto para el actor débil, su supervivencia depende de ello y podrá usar todo lo que está en su mano para evitar la derrota. Esto enlaza claramente con la tercera característica identificada que relaciona las teorías de Clausewitz con los conflictos asimétricos.

La identificación que hace Clausewitz sobre los pueblos bárbaros y civilizados, guarda un paralelismo con lo que se ha denominado en líneas anteriores actor fuerte y débil. los bárbaros de Clausewitz son en este caso los insurgentes, el actor débil que lucha por su supervivencia, el que todo lo puede perder todo lo tiene que arriesgar y en ese sentido, el espíritu guerrero al que apelaba Clausewitz es mucho más patente en el actor débil. El actor fuerte, aunque pierda, pierde relativamente poco.

La cuarta característica, muy relacionada con la anterior, es el éxito del actor débil. Lo que Clausewitz identificó en su teoría de polaridad como el excesivo precio a pagar por las sociedades civilizadas para la consecución de un fin.

El éxito de los actores débiles en los conflictos asimétricos no surge de las victorias militares, aunque puedan influir de algún modo en algún momento, sino de ganar por el desgaste progresivo de la capacidad política de su oponente para hacer la guerra.

En la guerra de Vietnam, EE UU perdió porque tenía menos que perder que los norvietnamitas. Años atrás en la batalla de Dien Bien Phu los vietnamitas derrotaron a las tropas francesas destinadas en Indochina. Francia únicamente perdió el 3% de las tropas destinadas en Indochina pero acabaron con la capacidad política del Gobierno francés para movilizar más tropas.

Un quinto aspecto hace referencia a la vulnerabilidad política. Clausewitz no lo expresa así, pero de la misma manera que tiene claro que “ la política constituye la matriz en que se desarrolla la guerra”, deja patente en toda su obra que la guerra la dirigen los militares (y también la guerrean).

Que la política sea la matriz en que se desarrolla la guerra, puede ser fuente de vulnerabilidad política, que es uno de los grandes problemas en los conflictos asimétricos, por dos vías además. Una primera, por generar intereses particulares, nacionales o extranjeros que priven de elegir la mejor estrategia posible. La segunda, mucho más banal, la inmediatez de la imagen de popularidad para mantener los índices de las encuestas en niveles aceptables. Todo ello hace que el nivel político se involucre en ocasiones de manera excesiva en los órganos decisores en el transcurso de una guerra y que todo ello pueda provocar vulnerabilidad política.

Tres aspectos principales que se dan en los conflictos asimétricos y en los que Clausewitz no interviene o lo hace de manera inapropiada para este tipo de conflictos son:

  • El concepto de estrategia y táctica.
  • La no linealidad del campo de batalla en estos conflictos.
  • El factor global ejemplificado en la inmediatez y en la guerra televisada.

En el conflicto asimétrico, pero más en el híbrido y en el irrestricto los conceptos de táctica y estrategia están cada vez más difuminados, especialmente cuando se contemplan acciones bélicas multidominio o en el ciberespacio. También ocurre en los conflictos asimétricos. En la misión ISAF en Afganistán, la estructura del Cuartel General sufrió cambios precisamente por esto, creando un Joint Command responsable del planeamiento y conducción de las operaciones a nivel táctico y manteniendo el Cuartel General (HQ) de ISAF en el nivel operacional.

La no linealidad del campo de batalla dificulta la consecución del éxito. Hay que tener en cuenta que el factor no lineal del conflicto asimétrico afecta de manera determinante a una de las partes. El actor fuerte involucrado en el conflicto, además de ganar en el campo de batalla tiene que mantener un ademán comprometido con el sentir de lo que propugnan las élites y grupos de poder de la sociedad. La victoria no solo tiene que ser militar, tiene que ser social, mediática… la no linealidad del campo de batalla, hace que entren en juego política, sociedad, élites, grupos de poder, medios de comunicación… La ejecución de la guerra ha dejado de ser monopolio de los militares en este sentido.

Por último la globalización que hace que hoy en día se esté informado en tiempo real de todo lo concerniente a un conflicto.

Consideraciones finales

La pregunta que cabe plantearse en este momento, es si las concepciones de Clausewitz siguen siendo válidas en un mundo donde el enfrentamiento bélico ha experimentado una evolución tecnológica sin parangón. Ya no solo si están vigentes en un modelo convencional de enfrentamiento actualizado al presente de nuestros días, sino si sus enseñanzas son válidas para nuevos modelos de enfrentamiento.

Sobre la actualidad de la guerra, hay dos aspectos que claramente marcan la diferencia entre la época de Clausewitz y la actual. Estos aspectos son el armamento nuclear y las comunicaciones. Las enseñanzas de Clausewitz en el aspecto nuclear siguen vigentes en su visión más amplia, pues pese a la concepción disuasoria en el que hay que enmarcar cualquier estudio sobre armamento nuclear, la realidad es que no evita un enfrentamiento directo de las partes, si acaso la intensidad del mismo, y esto hoy en día está por ver. Es decir, la relación social de carácter violento que se decía en las primeras líneas de esta entrada se sigue manteniendo pese a las armas nucleares y por lo tanto el concepto de guerra y enfrentamiento siguen más vigentes que nunca.

En cuanto a la validez de la visión clausewitziana de la supremacía militar como elemento primordial en las victorias de las guerras convencionales ya se ha dicho que no explica en su totalidad la realidad de los enfrentamientos asimétricos. En este sentido la interacción estratégica, es decir el modo que tienen de enfrentarse los contendientes difiere de las normas clásicas de enfrentamiento. En un conflicto asimétrico los contendientes juegan a un mismo juego pero cada uno utiliza normas diferentes.

El análisis desarrollado recoge que la asimetría de un conflicto no viene determinada por la sencillez de un actor poderoso contra otro débil, no es el reflejo de David contra Goliat.De ser así, todos los enfrentamientos producidos hasta la fecha serían asimétricos.

Sin embargo, sí se ha puesto de manifiesto la vigencia de varios puntos analizados por Clausewitz y que se pueden encontrar perfectamente en los nuevos modelos de enfrentamiento.

La doctrina estratégica de las sociedades modernas tiende a amoldarse a la tecnología disponible. Aquellos que no disponen de tecnología o recursos para neutralizar la capacidad militar del enemigo deben destruir su capacidad política. En un conflicto asimétrico gana quien tenga mayor capacidad de resolución independientemente del poder material. Esto que está en plena vigencia, es uno de los puntos clave que postula Clausewitz cuando desarrolla su teoría de la polarización y el desgaste.

Para Clausewitz, el orden de sucesión de los actos para conseguir la victoria en la guerra son los siguientes: la destrucción de las fuerzas militares del oponente, la conquista del territorio y el sometimiento de la voluntad del enemigo. En este sentido, se ha visto que dicha clarividencia en la estructura del conflicto ha quedado completamente difuminada con la interposición de los niveles estratégico, táctico y operativo, especialmente en los conflictos híbridos e irrestrictos. Por otro lado, los conceptos de no linealidad del conflicto y el factor de la globalización, parecen huérfanos de las teorías de Clausewitz.

Queda por estudiar, y sería interesante desarrollar, la concepción de las enseñanzas de Clausewitz en otros dominios de la guerra diferentes a los clásicos de tierra, mar y aire. sí hay estudios sobre Clausewitz en el dominio del espacio, pero no hay demasiados que apliquen a los modelos de enfrentamiento cibernéticos y de la consciencia o mente humana.

Sí, Clausewitz sigue presente en nuestros días y sus enseñanzas ayudan a entender la evolución de la guerra desde su época hasta la actual y la futura seguramente. No contar con sus enseñanzas apelando a la brecha inabordable de la innovación tecnológica que separan el siglo XIX del XXI sería un completo error.

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