28 abril: tal día como hoy en 1503 tiene lugar la batalla de Ceriñola
Historia militar

28 abril: tal día como hoy en 1503 tiene lugar la batalla de Ceriñola

La batalla de Ceriñola abrió la puerta a un nuevo concepto de unidad que dio lugar después a los Tercios españoles
El Gran Capitán conteemplando el cadáver de Nemours
El Gran Capitán contemplando el cadáver del duque de Nemours durante la batalla de Ceriñola. Imagen: Wikipedia Commons.
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Tal día como hoy, pero en 1503, las tropas francesas y españolas se enfrentaron en la batalla de Ceriñola, enmarcada dentro de la segunda guerra de Nápoles y que impuso la hegemonía hispánica sobre el territorio europeo.

El reino de Nápoles quedó repartido en 1500 entre los reinos de Fernando de Aragón y Luis XII de Francia por el tratado de Granada. Sin embargo, poco tiempo después, los franceses liderados por el duque de Nemours forzaron la retirada de las tropas aragonesas a Barletta con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, a la cabeza. Allí esperaron refuerzos y llevaron a cabo emboscadas y salidas nocturnas como habían hecho durante la guerra de Granada, que sorprendieron a las tropas enemigas. También, organizaron duelos entre caballeros, de los que salieron victoriosos los aragoneses.

La victoria de las tropas comandadas por Juan de Lezcano en Otranto permitió el refuerzo de Fernández de Córdoba con lansquenetes alemanes. Esto, junto a su idea de que los caballeros cargasen con un infante, fue clave para que pudiesen llegar a Ceriñola con tiempo suficiente como para preparar su estrategia ante los franceses, una vez allí, mandó cavar un foso y construir un muro de protección con estacas afiladas.

El 28 de abril de 1503 tuvo lugar la batalla de Ceriñola. Por un lado, el ejército del Gran Capitán no destacaba por su caballería, sino que estaba formaba principalmente por infantería, con dos grupos de 500 hombres cada uno con arcabuces, 2.000 piqueros y 2.000 ballesteros y coseletes cada uno. En cuanto a la artillería, de trece piezas, estaba extendida por una elevación de la tierra entre el hueco excavado y el muro construido.

Por otro lado, los franceses dieron prioridad a la caballería y a los mercenarios suizos, aún así, su superioridad en artillería seguía existiendo. Al frente de la infantería se encontraban 26 piezas de artillería, contaban con 3.000 mercenarios suizos piqueros, otros 3.000 hombres de infantería gascona y por último, la caballería.

La estrategia de los aragoneses fue simular un ataque de caballería contra los franceses y fingir la retirada, atrayéndoles hacia el hoyo que habían cavado y consiguiendo así acabar con la caballería francesa. El capitán de las tropas, el duque Nemours cayó en esa batalla, lo que provocó que sus tropas atacasen con toda su artillería.

La artillería española, sin embargo, no se pudo utilizar al explotar de manera accidental la pólvora. Aunque esto no significó la derrota, al contrario, el Gran Capitán ordenó pasar al ataque y consiguieron rodear a la infantería francesa con los ballesteros, arcabuceros, coseletes y la caballería pesada. Por su parte, la caballería ligera consiguió la huida de los franceses, que terminaron rindiéndose.

La guerra de Nápoles tomó otro camino tras la victoria en Ceriñola, ya que los franceses tuvieron que replegarse hacia el norte y las tropas aragonesas tomaron la iniciativa. Esta batalla fue la primera en la que la infantería de arcabuces pudo con la caballería a campo abierto, lo que supuso una nueva táctica militar basada en unidades más pequeñas de lo que estaban acostumbrados en la época, a las que llamaron Coronelías, que fueron el precedente de los Tercios españoles.

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