Más problemas para el programa de fragatas australianas que ganó BAE Systems: ahora en manos de la comisión de anticorrupción
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Más problemas para el programa de fragatas australianas que ganó BAE Systems: ahora en manos de la comisión de anticorrupción

Una comisión nacional estudia el proyecto, del que no se han conservado las actas donde se refleja la controvertida elección de los funcionarios
Los problemas en las fragatas australianas Hunter levantan voces a favor de más unidades de diseño español
Aspecto de un buque de la futura clase Hunter. Foto: BAE Systems
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El culebrón en torno al programa de fragatas de la clase Hunter para la Marina Real Australiana (RAN) ,que ganó una oferta de BAE Systems basada en el futuro buque británico Tipo 26, continúa. El proyecto ha llegado a la Comisión Nacional de Anticorrupción australiana después de que el auditor general revelase en un informe que los funcionarios implicados no han conservado los documentos que justifican la decisión de adjudicar los trabajos de este programa Sea 5000, como se denomina oficialmente, a un diseño no probado, a diferencia de las ofertas que en su momento presentaron la italiana Fincantieri y la española Navantia

Esta última, además, gozaba con la ventaja de que la RAN ya cuenta con buques similares (clase Hobart), lo que ha alimentado las voces que, frente a los problemas de diseño y los retrasos del candidato elegido, piden como alternativa adquirir más unidades de este tipo. Navantia, de hecho, ha llegado a ofrecer a Canberra otros tres destructores Hobart como solución para cubrir el hueco que se abre a su defensa naval mientras llegan las fragatas Hunter, que se estima que no estarán disponibles antes de la próxima década.

El programa ha sido remitido al organismo de control anticorrupción por parte del senador David Shoebridge, de Los Verdes de Nueva Gales del Sur, que no apunta hacia una posible actuación corrupta de los funcionarios, sino que pone el acento en “un proceso público que ha sido derribado para producir un resultado predeterminado”, informa el medio económico Australian Financial Review.

Una opción de alto riesgo

El informe del auditor general conocido el pasado mayo concluye que la candidatura de BAE Systems fue elegida, a pesar de que solo existía sobre el papel, a diferencia de sus señalados competidores, y pese a que los funcionarios ya la calificaron entonces como una opción de alto riesgo. Sin embargo, no se han conservado las actas de la decisión, que resultan claves para poder justificar la selección, estimada ahora en 45.000 millones de dólares australianos (cerca de 26.800 millones de euros al cambio actual), que son 10.000 millones más de lo previsto inicialmente, y que es una cifra que el auditor advierte de que no dejará de aumentar, además de que el proyecto ya acumula un retraso de año y medio.

El senador Shoebridge también reclama al organismo anticorrupción que estudie la gestión de posibles conflictos de intereses por parte del Ministerio de Defensa, a tenor de que el Gobierno contara entre sus asesores con antiguos empleados de la empresa ganadora, BAE Systems, si bien la fuente aclara que no se han encontrado indicios que apunten a que estos asesores hayan actuado mal.

“Se ignoraron las advertencias en voz alta”

“Lo que sabemos sobre la adquisición de la fragata Hunter es que se ignoraron las advertencias en voz alta, se anularon controles y equilibrios clave, se perdieron documentos críticos y un pequeño grupo de poderosos privilegiados obtuvieron el resultado que querían”, ha declarado el senador. El político, que es portavoz de Defensa de su partido, denuncia que “durante demasiado tiempo ha existido un culto al secretismo en Canberra, donde un pequeño grupo de militares y políticos de élite toman decisiones sin apenas supervisión pública y sin temor a las consecuencias”.

El informe presentado el pasado mayo por la Oficina Nacional de Auditoría de Australia (Anao) al Parlamento australiano concluye que el programa está “experimentando un retraso de 18 meses y costes adicionales debido en gran parte a la inmadurez del diseño”, y apunta incluso a una posible reducción del número de buques previstos, que pasarían de nueve a seis unidades.

La Anao recoge registros del Ministerio de Defensa que revelan que la evaluación inicial de ese departamento concluyó también que las fragatas del modelo Fremm italiano y del modelo F-100 español eran mejores opciones para Australia que el citado diseño británico Tipo 26 finalmente elegido.

“Lejos de ser coherente”

No es la primera vez que un informe de alto calado pone en evidencia la elección, hace cinco años, de la candidatura de BAE Systems en este programa. Un equipo de ingenieros implicados en este proyecto elaboró un informe en 2021 planteando importantes dudas sobre la buena marcha de los trabajos. El analista Marcys Hellyer, del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), recogió entonces que el documento de los ingenieros, fechado en noviembre de 2021, “indica que el diseño [del buque británico] está lejos de ser coherente”. El experto lo consideró un diseño inmaduro que plantea dificultades tan serias como la necesidad de incrementar su tamaño, de las 8.000 toneladas a las 10.000, lo que supone una importante reducción de su rendimiento, entre otras dificultades. La búsqueda de una solución podría dilatar la recepción de los barcos notablemente.

En este contexto, Navantia anunció el pasado febrero una oferta no solicitada para Australia de nueve buques (tres destructores adicionales de la clase HobartAWD–, ya en servicio, más seis corbetas del modelo Avante 3000) para que el país pueda cubrir el hueco de capacidades que previsiblemente se la va a abrir en los próximos años. Se trata, en realidad, de dos fórmulas posibles para el suministro de las seis corbetas Avante 3000 que propone. Una pasa por la construcción en España de los barcos, que serían similares a las que ahora fabrica el astillero de San Fernando (Cádiz) para Arabia Saudí, y que se entregarían en 2029 por un coste estimado de 600 millones de euros cada uno. La segunda opción se centra en la construcción de los buques en Australia, lo que elevaría el coste hasta los 800 millones por barco y dilataría las entregas hasta 2032. Junto a los tres Hobart adicionales, el lote completo de nueve buques alcanzaría los 7.000 millones de euros (11.770 millones de dólares australianos al cambio actual).

Buques de origen español

Navantia ya acumula en los últimos ocho años más de 110.000 toneladas en grandes buques militares entregados a la RAN. Se trata en concreto de dos buques de asalto anfibio (el HMAS Adelaide y el HMAS Canberra, de 231 metros de eslora y 27.000 toneladas cada uno), tres destructores AWD de la clase Hobart (el HMAS Hobart, el HMAS Brisbane y el HMAS Sydney, de 147 metros de eslora y 6.250 toneladas cada uno) y dos buques de suministro (el HMAS Stalwart y el HMAS Supply, de 174 metros de eslora y 19.500 toneladas de desplazamiento cada uno). Además ha entregado 12 embarcaciones de desembarco LLC, basadas en el modelo español LCM-1E, de 23 metros de eslora y 110 toneladas a plena carga cada una.



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